MALDITO DUENDE

Hé oído que la noche es toda magia, y que un Duende te invita a SOÑAR

Archive for 25 diciembre 2007

Happy Xmas (So this is Christmas)

Posted by Fernando Narvaez en diciembre 25, 2007

Quizás muy pocos sepan que tengo el lujo de trabajar en la venta de libros y música. Hace 5 años que cada 24 de diciembre marco el final del día con el siguiente tema del Gran John Lennon.

Feliz Navidad para todos y un muy buen año 2008

So this is Christmas
And what have you done
Another year over
And a new one just begun
Ans so this is Christmas
I hope you have fun
The near and the dear one
The old and the young

A very merry Christmas
And a happy New Year
Let’s hope it’s a good one
Without any fear
And so this is Christmas
For weak and for strong
For rich and the poor ones
The world is so wrong
And so happy Christmas
For black and for white
For yellow and red ones
Let’s stop all the fight
A very merry Christmas
And a happy New Year
Let’s hope it’s a good one
Without any fear
And so this is Christmas
And what have we done
Another year over
And a new one just begun
Ans so this is Christmas
I hope you have fun
The near and the dear one
The old and the young
A very merry Christmas
And a happy New Year
Let’s hope it’s a good one
Without any fear
War is over
If you want it
War is over
Now…

Fernando A. Narvaez

Pd: Sabido es que mi inglés es muy pero muy malo, el primer comentario tiene la traducción (vía Google) del tema, acepto sugerencias de una mejor traducción.

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Pasado

Posted by Fernando Narvaez en diciembre 19, 2007

Hoy me levanté, diría, reflexivo en función de cierto pasado. Quizás venga impulsado por el texto de Marcos y por la pintada que vi ayer en una pared del barrio que oraba: “El pasado es la alegría de las almas tristes”.

Me puse a pensar en cómo sería el alma del autor de la frase, o al menos de aquel que compró el aerosol y la estampó en la pared de Villa Urquiza. Intenté ponerme en la piel de distintas almas (empresa imposible, por cierto) y traté de imaginarme cómo sería el alma de una persona que pasó varios años en prisión; supongo que será bastante triste, pero no creo que precisamente su pasado le proporcione alegría.

Por otra parte está quien no puede cortar el cordón umbilical con su pasado, y lo busca y lo trae constantemente a su presente. Muchas veces está bueno, conozco casos de gente que habiendo sido pareja de alguien y, con la posterior disolución de dicha relación y al hacer cada uno su vida, pudieron años más tarde convivir de manera efectiva con sus parejas actuales. Creo que esto se basa principalmente en la sinceridad, si las cosas son claras de entrada no hay duda de que con el tiempo, las espinas que se incrustan en la piel al momento de la noticia y de la primera experiencia frente a la ex pareja del otro, se desprenden y se puede comprender que ya no existe nada entre esas dos personas.

Pero hay veces en que el pasado no se sabe manejar de forma efectiva. Me ha ocurrido que, producto de la inexperiencia y hace muchos años, cometí el error de enfrentar a mi pareja de aquel entonces con una mujer que lo había sido algún tiempo atrás. Al tiempo y  por un error involuntario (o básicamente, torpeza) la mujer que compartía mi vida, supo que aquella otra había sido mi pareja. Nunca me enteré de la violencia de la situación a la cual la enfrenté hasta que, claro, me pasó lo mismo. No me olvido del dolor y de la incomodidad provocada de ahí en más ante la sola mención del nombre del sujeto. Fueron situaciones provocadas inútilmente, y que se podrían haber evitado con un atisbo de sinceridad, en el hecho de darle la posibilidad de elección al otro: “Che, fulana/o, mirá que va a estar Mengana/o que en el pasado fue tal o cual cosa mía”. Como la zorra y el Principito, al menos deberíamos permitir que quien nos acompaña, prepare el corazón. Si esto no ocurre, la cabeza le va caer irremediablemente en una vorágine, y va a comenzar con la suma de situaciones, encuentros casuales, llamados telefónicos y “demases” que de manera rápida le darán la imagen de “perseguido”. Pero nunca vamos a entender que estuvo en nuestras manos evitar esa pintura con, tan solo, un poquito de sinceridad. Obvio que la sinceridad, en muchos casos no funciona de manera efectiva, pero nadie podrá decirnos que no hicimos lo “políticamente correcto”. En la mayoría de los casos confundimos la falta de franqueza con protección, pero la verdad ante todo, el pasado no lo vamos a poder cambiar, pero él sí o sí, va a influir en nuestro presente. Depende de nosotros saber manejarlo.

Entonces, volviendo al principio y tratando de entender un poco la frase de la pared, al momento de no haber sido lo sincero que requería la situación, mi alma ¿estaba lo suficientemente alegre? En estos casos estoy bastante de acuerdo con la pintada.

Y ¡basta! No quiero aburrir más con reflexiones inútiles, ayudame y hacelo conmigo, dejame tu pensamiento al respecto, que yo me voy a la calle a buscar más paredes pintadas. Quizás me encuentre con algún viejo graffiti de Los Vergara (hoy hermanos Korol) como aquel que ví una vez en la esquina de Mariano Acha y Olazábal que decía “A caballo regalado sacrificalo con cariño”.

Fernando A. Narvaez

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Posted by Fernando Narvaez en diciembre 18, 2007

Hay cosas en la vida que uno no puede, no debe y no quiere pasar por alto. Cierto es que estoy trabajando en la secuela de “No es Fácil ser un Ángel”, pero paseando por los blogs de los amigos, me encontré con un puñado de sensaciones y vivencias que no puedo permitir que pasen desapercibidas. Creo que Marcos de “Vuelo bajito” resumió buena parte de nuestra vida en unas cuantas líneas.
Para quienes andamos con los sentimientos en la piel y paseándolos por la vida, es que tomo (con autorización) las palabras de este sujeto y las difundo en mi blog, para que me digan si no se sienten identificados en el 90% de las líneas. Ahí les va:

Mi Currículum

Nombre: Marcos Aguilar
Edad: 36
Educación: Terminando el 3ª año de Bachiller.
Experiencia:
Ya me quemé jugando con una vela.
Ya hice un globo con el chicle y se me pegó en toda la cara.
Ya canté como el Indio Solari frente al espejo.
Ya jugué a ser brujo.
Ya quise ser astronauta y bombero, y cuando fui bombero no me interesaron más los cohetes.
Ya me escondí atrás de la cortina, me olvidé los pies afuera… y me descubrieron.
Ya robé un beso (¿o fueron dos?) y me di cuenta que son los más ricos
Ya me enamoré de un imposible y confundí los sentimientos.
Ya tomé un camino errado (muy errado) y me volvieron a encaminar.
Ya compartí el último cigarro con un amigo cuando no quedaban kioscos abiertos a la madrugada.
Ya di el pedazo de alfajor más grande a la chica de los ojos más dulces que conocí, ya traté de olvidarla y descubrí que son las más difíciles de olvidar.
Ya subí a un árbol para robar frutas.
Ya me caí por una escalera.
Ya hice juramentos eternos, escribí mi nombre y el de ella en paredes y bancos de la escuela creyendo que durarían para siempre.
Ya aprendí que esos grafittis no son eternos como tampoco lo fue el amor de esa chica.
Ya perdí un diente en una pelea, pero gané respeto.
Ya mentí para no lastimar… y lastimé por no mentir.
Ya me fui de mi casa para siempre y volví al instante siguiente.
Ya corrí para no dejar a alguien llorando y quedé solo en medio de mil personas sintiendo la falta de una sola.
Vi ponerse el sol y cambiar al rosado y al anaranjado.
Ya me tiré a la pileta y no quise salir más.
Tomé whisky hasta sentir mis labios dormidos.
Miré la ciudad desde arriba y ni aún así encontré mi lugar.
Ya hice sonar los timbres de las casas para luego salir corriendo.
Ya conté cuentos verdes.
Ya amanecí en camas y en lugares desconocidos.
Ya sentí miedo de la oscuridad.
Ya temblé por los nervios.
Ya casi morí de amor y renací nuevamente para ver la sonrisa de alguien especial.
Grité de bronca.
Robé rosas en un enorme jardín.
Me enamoré y creí que era para siempre, pero era un “para siempre” por la mitad.
Lloré como un chico frente a personas que no conocía y me solidaricé con su dolor.
Vi nacer a mi hija y fue, de todas las sensaciones anteriormente escritas, la que más me marcó y jamás voy a olvidar.
Ya me acosté en el pasto hasta la madrugada y vicambiar la luna por el sol.
Ya lloré por ver compañeros morir junto a mí o en mis brazos y también descubrí que llegaron otros nuevos amigos y que la vida es un ir y venir permanente.
¿Experiencia me preguntan? No tengo mucha pero…
¿Quién la tiene si a cada momento todo se renueva?

Gracias Marcos por la poesía hecha Currículum.
Fernando A. Narvaez

Pd: Todos van conociendo de a poco a Lady Blue (mi esposa). Y creo que la mayoría ya conoce a Gons. Ambas personas ( a quienes no sólo quiero – en el caso de mi esposa la amo – sino admiro) Están trabajando en una historia que se las trae. La misma la están posteando por partes en el blog de Lady Blue. No pueden perdérsela. CLICK AQUÍ

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Posted by Fernando Narvaez en diciembre 14, 2007

En el barrio de Villa Urquiza, a la altura de Triunvirato y Monroe, funciona una academia de ángeles. La misma, como es de imaginar, no se ubica donde nosotros pisamos, sino en una nube que, curiosamente, permanece como estacionada en el cielo porteño. Poco somos los que hemos reparado en la presencia fija de dicha nube. Si vas por el barrio, no te esfuerces en levantar la mirada hacia el cielo, ella sólo se presenta ante los ojos de determinadas miradas muy cuidadosamente seleccionadas. Lamentablemente no puedo decirte cuáles son los requisitos que hay que cumplir para ser observador de lujo, en mi caso, sólo puedo atestiguar que hace poco más de dos años, se me presentó un ángel cuidadosamente ataviado y me trajo al amor de mi vida. Desde ese entonces puedo ver la nube de manera clara y concreta.
El ángel dijo que su nombre era Joani y que su función consistía en continuar la obra que un tal Cupido había comenzado mucho tiempo atrás. Tuve varias oportunidades de hablar con él en las cuales, siempre, le agradecí el hecho de haberle proporcionado a mi vida la posibilidad de poder realizar un cambio tan radical. Él me dijo que lo único que dependía de él, era el hecho de dos flechazos certeros y en el momento justo. Sin duda fue lo que pasó con la mujer que amo y me ama.
Pero más tarde y con varias charlas de por medio, supe que la historia de Joani no siempre contó con tremenda efectividad. Al principio no todo fue tan fácil, al menos es el caso que el mismo Joani nos cuenta, en detalle, a continuación
.

Mi nombre es Joani, soy un ángel que se acaba de recibir en la U.A.V.U. (Universidad Angelical de Villa Urquiza). Para ser preciso y no pecar de vanidoso, mi graduación no fue, precisamente, con lo que se denomina “honores”. Mi orientación específica es la del amor, tarea que podría resumirse en tres pasos fundamentales: el primero es el de la selección de los futuros enamorados (en adelante las víctimas), el siguiente ítem es el de calcular el momento justo para que sus miradas se junten de forma tajante y contundente, el tercer y último escalón está regido por el lanzamiento de dos flechas que penetren los corazones de las víctimas al mismo tiempo.
Me mandaron a la Tierra por primera vez hace unos diez años, el objetivo: unir a dos personas en el amor. Pero claro, era mi primer trabajo y lo completé de la mejor manera posible.
Lo primero que tenía que hacer era identificar a las víctimas, si bien me habían dado un informe completo de ambos (ocupación, gustos, parejas o amantes estables e inestables, tiempo de soledad o no, preferencias musicales, cantidad de veces que se bañaban al mes, etc) no me dieron la ubicación geográfica precisa de donde podía hallarlos; después de mucho vagar los encontré.

Él trabajaba en una compañía que se encargaba de la distribución de materiales eléctricos, su tarea era la de recibir los pedidos que las casas de electricidad, ferreterías y demás almacenes de ramos generales, solicitaban vía telefónica o por correo electrónico.
Ella era la hija del dueño de una empresa del ramo minorista de materiales eléctricos; “Corriente Alterna” era la cadena más importante de la Argentina, con más de 25 locales ubicados en todo el país. Nuestra amiga era la encargada de abastecer a todos los locales, con lo cual llamaba a todos los distribuidores para hacer los pedidos, ni bien escuché sus voces supe que eran ellos.
Lo primero que tenía que conseguir, era que sus voces les llamaran la atención a ellos mismos, tenía que tratar de extender sus breves charlas, que por aquel entonces no duraban más de 2 ó 3 minutos; tan sólo lograra aquello, ellos solos se iban a encargar de ir traspasando los límites que tenían impuestos por la distancia, después mi trabajo consistiría en monitorearlos periódicamente para que no se descarrilen.
Como toda persona que practica tiro con arco, nosotros también contamos con un carcaj en el cual depositamos nuestras flechas embadurnadas en pociones mágicas para el amor. Al mismo tiempo, contamos con uno un poco más pequeño donde colocamos unas saetas más pequeñas (en adelante “miniflechas”) que nos sirven para realizar tareas de menor calibre pero que influyen directamente en el resultado final. Para extender estas charlas fue que lancé mis primeras dos miniflechas.  ¡Di en el blanco! Entonces Germán le dijo:

– ¡Esto es una injusticia! Vos sabés mi nombre y yo no conozco el tuyo.
– Poly – le respondió ella muy dulcemente

Para él fue como un baldazo de agua fría, ése no podía ser su nombre, esa tenía que ser la manera en que la llamaban sus allegados y a él le encantó que lo incluyera en esa lista. Las charlas comenzaron a extenderse (como estaba planeado) y él, jugando al viejo truco de ocultar la desesperación que le despertaba la voz al otro lado de la línea, apostó un poco más…

– ¿Por qué no me llamás a casa? 4542-….

Y ella, que tiene como premisa la frase que dice: “haz lo que quieras, igual hablarán mal de ti”, lo llamó.
El primer límite había sido traspasado, comenzaron a hablar en horarios que no eran habituales y las charlas se extendían a más de lo normal, mientras tanto yo debía seguir lanzando miniflechas para seguir llamando la atención de cada uno en el otro.
Fueron conociendo aspectos de sus vidas que en el trabajo no podían manifestarse, a él le había llamado la atención su risa fresca y clara, espontánea y gentil. A ella le encantaba la forma en que él la hacía reír. Él venía, como todos, de un par de decepciones engañosas, le contó de la muerte de su padre cuando era muy joven y de alguna novia perdida. Ella le contó que vivía con la madre y la hermana en la zona de Caballito, le contó también de algún que otro novio. Él sentía que había algo que ella le ocultaba, pero no le importaba. Habían pasado un par de meses y él todavía no tenía su teléfono y nunca le gustó llamar a nadie que no se lo hubiera dado personalmente.

– Cuando me des tu teléfono me voy a dar cuenta que está todo bien – le decía.

Las charlas dependían de ella, de su llamado. A ella siempre le gustó manejar este tipo de situaciones y a él – ¿por qué no admitirlo? – lo seducía la idea de sentirse buscado por ella sin tener que andar siguiéndola.
Las charlas iban surtiendo efecto a tal punto de que se extrañaban cada vez más. Fue en ese momento que decidí lanzar las miniflechas del encuentro. Ya era hora…

Fernando A. Narvaez

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Proposición

Posted by Fernando Narvaez en diciembre 12, 2007

¿Y si nos amamos
en el silencio de una rosa?

Fernando A. Narvaez
Foto: Lady Blue

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