MALDITO DUENDE

Hé oído que la noche es toda magia, y que un Duende te invita a SOÑAR

Archive for 26 junio 2006

Posted by Fernando Narvaez en junio 26, 2006

PAUSE

  • 3 ó 4 Blogs para llegar a éste final
  • Desde el 3 de Agosto de 2005: 28219 visitas, según Webstats4u (Muchísimas menos de las de algunos notables blogs de la red)
  • 159 post en total. 131 visibles (incluído éste)
  • 2521 comentarios los cuales agradezco infinitamente
  • 1 Libro publicado: Maldito Duende… relatos desde el Blog
  • Si bien no es un Best Seller, se vendieron 50 ejemplares en 20 días (muchos familiares)

Sin palabras y no pudiendo expresar un agradecimiento decente, hay cosas que realmente van más allá de éste blog, que desgastan y desganan, que de momento, me obligan a postergar un poco lo “Urgente” hasta solucionar lo “Importante”

Fernando A. Narvaez

Update 03/07/06: ¡Gracias a todos por la comprensión! 

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Constan…

Posted by Fernando Narvaez en junio 24, 2006

…temente me pregunto:


¿Qué hubiera sido de la historia de la música si hubieras seguido vivo?

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Búsqueda / Hallazgo

Posted by Fernando Narvaez en junio 22, 2006

Buscando un grito de guerra en el eco de mi garganta,
hallé la paz en el silencio de tu alma.

Fernando A. Narvaez

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En un solo Beso

Posted by Fernando Narvaez en junio 20, 2006


Cuando se besaron por primera vez después de 18 años de compartir su vida, comprendieron en el acto el hecho de que sus cuerpos ya no les pertenecerían. Ella había cuidado una rosa blanca con sumo cariño durante toda su vida, él anidó un colibrí en su pecho para libar su néctar.

Los dos, por separado, habían batallado con amores mal correspondidos, ignorando, o no queriendo entender, que el equilibrio de la balanza estaba en la misma cantidad de amor en cada plato.

Sí. Habían compartido su vida, pero bajo distintos techos, a la sombra de diferentes amores. Se habían conocido cuando tenían 15 años y hoy, con más de 30, se dieron cuenta de que se habían amado en silencio durante más tiempo del que pasaron sin saber de que existían sobre la faz de la tierra, en alguna parte del mundo.

El silencio, quizás, viniera amparado por el “no perder la amistad”

Amor reprimido que confunde los sentimientos amistosos con los amorosos. Se amaron toda su vida, y cuando las miradas no dieron más, y por fin sus labios estallaron en la magia de un beso, supieron que habían perdido el tiempo y que jamás lo recuperarían. Ya era tarde.

Sus épocas de soledad jamás coincidieron en el tiempo (de más está decir que jamás coincidirán) No por eso dejarán de amarse, en silencio, como así lo tienen escrito. La rosa de ella, descansa entre las páginas de algún libro de él. El colibrí de él, sobrevuela cada noche la cama de ella, vigilante de su sueño.

Fueron suyos el tiempo que duró un beso. Tiempo suficiente para entender que no hay amor más leal, que el que se manifiesta en un solo beso.

Fernando A. Narvaez

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Química y Magia

Posted by Fernando Narvaez en junio 17, 2006

Te había descubierto entre los códigos de Da Vinci y algún que otro caballo de Troya galopando por el lugar. Brown y Benítez se habían convertido en testigos cómplices, mudos y silenciosos de esa especie de magia y química que explotaba en el ambiente. La voz de Sabina perforaba el aire frío y hosco del lugar transformándolo en cálido y suave.

Yo era testigo también y no pude dejar de notar el cambio radical en su actitud.
Vos, con un par de ojos delicadamente claros y una sonrisa en el lugar justo ante el comentario certero, hiciste que él desplegara parte de su histrionismo y su casi bastante picardía entre seriedad, risas y "demás".
Fuiste la última en salir del local mientras él sacaba la basura, le gritaste que volverías a contarle acerca de sus recomendaciones y él, silencioso y expectante, volvió a creer y a esperar.

Me contó que estabas de paso, que eras de otra ciudad, de otra parte del mundo o de algún lejano planeta. Me habló de lo maravillada que te sintió con relación a tu padre, le nombraste a tu hermana y él sentía la necesidad de dejarse vencer.

Pasaron los días y él volvió a ser el mismo tipo "profesional" en su trabajo. Hasta que una tarde me lo crucé en el fondo y noté el brillo en sus ojos. ¡Habías vuelto! Te había dejado probando un disco y se tuvo que ir a fumar un cigarrillo. Sus manos transpiraban. Me dijo que te le paraste enfrente y le preguntaste si se acordaba de vos.
No me corresponde a mí decirte qué tan grande era el recuerdo, supongo que lo hará él en el momento indicado si tiene que ser. Sólo sé que sí, se acordaba de vos.

Te quedaste en el negocio mucho más tiempo de lo normal. Vi que él lo único que hacía era ofrecerte cosas que sabía no ibas a comprar. Tenia que estar cerca tuyo y no tenía muy claro el por qué, sólo lo sentía. Aunque el por qué no le interesaba.
Vi como escribió algo en un papel y te lo daba en la mano, me di cuenta que pretendía otro tipo de contacto. Más tarde me enteré que te había anotado su dirección de correo electrónico, con la inútil esperanza de que le escribieras.

Y como volviste te fuiste. Él no sabía cómo hacer para retenerte, era inevitable que te fueras y se extendió para robarte un beso al que amablemente accediste. El solo contacto de tu mejilla sobre la suya, lo cortó.

Hace unos días que no voy a trabajar porque me debían unas horas. Hoy me llamó y me contó que volviste, que en realidad no te habías vuelto a tu ciudad. Me hizo reír con el comentario de que los nervios lo habían traicionado al darte mal su correo y, ocultándose detrás del "siempre me pasa lo mismo" te lo volvió a dar. Estaba encantado con el mail que había recibido a la noche donde le agradecías su buena onda y le decías que te caía "super-bien"
No tardó en contestarte y vos en devolverle la respuesta en una cadena de correos que terminó en una propuesta: "¿Café o cerveza?" y vos le respondiste un sí en forma de "Prefiero un Cabernet Sauvignon"

No sé quién sos. A él, seguramente, lo conozco un poco más. Sólo creo en lo que veo y entre ustedes vi, Química y Magia. Espero que se disfruten sea lo que sea que les toque vivir.

Fernando A. Narvaez

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