MALDITO DUENDE

Hé oído que la noche es toda magia, y que un Duende te invita a SOÑAR

Posted by Fernando Narvaez en julio 1, 2005

Hacía una semana la nostalgia le marcaba el ritmo en el corazón y en la cabeza. Se sentía angustiada. Los momentos vividos con Eugenio se le repetían incesantemente, como un martillo neumático que pretende penetrar en el asfalto. Ella era eso, asfalto, duro y virgen, nunca un colectivo le había arrojado su peso ni la había manchado con gasoil. Su orgullo, torpe por supuesto, la había convertido en una roca. Siempre se sintió desprotegida ante la posibilidad de que su boca dijera “¡Te amo!”

Prefería la indignidad de la soledad ante la majestuosidad del amor correspondido y compartido. Todo por no querer asumir sus sentimientos.

Esa semana, los recuerdos estaban por ponerla de cara al mayor arrepentimiento de su vida.

Se habían conocido en el colegio primario. En un recreo él pateó una pelota de papel envuelta en una media y fue a dar de lleno en la cabeza de Aurelia. Por más insultos que ella le propinó, ya era muy tarde. Sus ojos se habían cruzado.

Aurelia era compañera del hermano menor del futbolista. Pablo siempre fue el nexo entre ambos. El tiempo pasó y con él fueron creciendo.

Durante los últimos días la "Tripy” pensaba todo el tiempo en la noche del 1º de agosto de 1987. esa noche había ido con los hermanos Tallarico y unos cuantos amigos más a patinar sobre hielo. Todo iba bien para ellos hasta que Pablo gritó: “Euge, la Tripy no sabe patinar sobre hielo ¿le enseñás?” – “¡¿Yo?!” – dijo Eugenio – “Sí, vos, TA-RA-DO ¡Enseñále!” – replicó Pablo.

Eugenio tembló de pavor por primera vez en sus 17 años cuando Aurelia lo tomó de la mano. “¡Dale, enseñáme!” – susurro la Tripy.

No patinaron. Flotaron. Hasta que la Tripy, fingiendo tropezarse, quedó arrinconada por él contra la baranda. No hubo tiempo para preámbulos. Mientras se miraban, él intentó decir: – “¡Te quiero!” – ella trató de responderle – “¡Yo también!” Fue el beso más caliente que se haya dado sobre una pista de hielo. Volvieron caminando todo el tiempo de la mano, y todo gracias a Pablo.

Si bien estuvieron separados mucho tiempo a intervalos regulares, los dos se consideraban novios eternos. Las distancias siempre tuvieron, como factor común, al orgullo. Cuando alguno de los dos se sentía demasiado expuesto daba un paso al costado. Ya era una constante.

La última distancia la había impuesto ella. Eugenio había tratado de acercarse y Pablo intentó mediar. Ella no lo permitió. Esa semana, Aurelia empezaba a flaquear, a sentirse vacía sin él. Pero no iba a permitirse caer en la tentación. Los recuerdos se le agolpaban y con ellos, una angustia que le era totalmente inesperada e insoportable. Ella sentía que debía ser más fuerte que la sonrisa que le quitaba cada momento revivido en su corazón.

El sábado se despertó con la necesidad de sentir su abrazo. Sabía por Pablo que Eugenio no estaba solo. No le importó y llamó a la casa. Pablo le dijo: “Yo me estoy yendo, hasta la noche no lo veo, pero vuelve en un rato ¡LLAMALO!”. Se sintió decepcionada y con bronca. “No lo llamo ni en pedo” se dijo. Dio vueltas por su casa todo el día como anestesiada. No coordinaba. La lucha entre su corazón y su cabeza era incesante. Por un lado su amor, por el otro, su orgullo.

Se hicieron la nueve de la noche y levantó el tubo del teléfono. Atendió la madre:

– ¡No, mi amor! Recién salió para encontrarse con Pablo. Hace dos minutos se fue. ¿Cómo está tu Familia?
– Bien, gracias. ¿Le avisa que lo llamé?
– ¡Sí, querida! ¿Cómo no hacerlo? Vos sabés que él te quiere mucho
– ¡Yo también, por eso lo llamo!
– Dijo Aurelia sin poder contener la emoción
– ¡Ojalá se pusieran de acuerdo!
– Un beso y saludos a Beto

Aurelia llamó a su amiga Belén y se fue a tomar algo con ella por ahí. Cinco minutos más tarde, Eugenio le respondía el llamado. Aurelia se enteró del mismo cuando llegó a su casa y vio una nota de su madre: “Te llamó Eugenio. Mañana te llama. Mirá que nos vamos temprano a la quinta. Un beso, Mamá”

La mañana del domingo 4 de septiembre de 1998, a Aurelia Taborda la sorprendió a las doce del mediodía envuelta en un sudor frío y con una terrible pena en el corazón. Cuando consultó la hora y vio que ya era demasiado tarde para su domingo familiar, un escalofrío le recorrió la espina dorsal. “¡Algo pasó!” – pensó. El presentimiento de algo trágico dormía acurrucado a los pies de su cama. Se levantó y fue a la cocina. Cuando vio la cara de su padre y las lágrimas de su madre, no tuvo que pensar demasiado:

– ¡Eugenio! ¿Qué le pasó a Eugenio?
– Pablo llamó hace una hora
– dijo su madre tratando de calmarla – dijo que lo habían encontrado muerto en una plaza.

Al escuchar la palabra “muerto”, la Tripy se desmayó.

Cuando recuperó el conocimiento estaba acostada en un sillón mientras un médico le tomaba el pulso y le aconsejaba reposo. No hubo fuerza ni poder, natural o no, en el mundo capaz de detenerla. Tenía que ir a su casa y obligó a su padre a llevarla. Eran casi las cuatro de la tarde y Aurelia, con un par de lágrimas en los ojos, miraba sin ver a través de la plaza, deshaciendo el camino que él siempre hacía en diagonal atravesando el parque para tocarle el timbre.

Sintió que si no hubiera sido por su orgullo, tal vez hoy, Eugenio estaría con ella “¿Por qué di tantas vueltas?” Nunca comprendió que en esta vida, si es que existe otra, no era el momento de ellos. Que las cosas se dan porque deben ser así y que en la vida estamos para aprender todo el tiempo. A veces las lecciones son más que duras. Ahora Aurelia entendió que su orgullo solo le sirvió para provocarle el dolor más grande de su vida. Ella comprendió en esa semana, qué era lo que quería. Quería a Eugenio. Lo bueno es que lo supo antes de perderlo definitivamente. Lo malo fue que el orgullo, la casualidad y el destino le impidieron tomarlo.

Más allá de las ocho de la noche, sintió que una presencia invadía la casa de los Tallarico. Siguió con la mirada, sin ver, un punto en el espacio. En ese momento escucho su voz:

Eugenio siempre te amó y no va a dejar de hacerlo, es una lástima que ninguno de los dos lo haya dicho antes.
– ¿Y vos quién sos?
– Eso no importa ahora. Por el momento no volverás a verme

Fernando A. Narvaez 

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18 comentarios to “”

  1. Tam Desde Villa del Parque said

    Fer: evidentemente podras ver mis lagrimas saliendo por tu monitor y por los de todos los que leen…..cómo no engancharse con un texto que te acaricia con sus palabras y te va llevando hacia donde quiere y me fui de cabeza a la plaza de aca nomas La Paternal…senti la voz de Milton en mi oí­do …la bronca de los orgullos ajenos que no dejan expresar nuestros sentimientos, con el espato qe se conviertan en propios, en este caso los de Aurelia La Tripy, Puta que la vas tenienda cada vez mas clara!!!!!!! y creetela!!!!!! y produci mucho!!!! y OBRIGADA TOTAIS!!!!!!! BEIJO CAMPEAO!!!!!!

  2. Dominichi said

    Niño..: Quien tuviera la posibilidad de que esto se publique da alguna manera…lo tuyo es x acá…a alguien le cabe la menor duda?…En la próxima feria del libro te quiero ir a saludar a tu stand…que sea realidad!!!….Un abrazo grande…

  3. ambar said

    Ehhh., no tengo palabras,me encantó, y felicitaciones no se si alcanzan pero bueno lo otro que es mi absorta lectura del texto una y otra vez no puedo enviartela, estas son las ocasiones en que las que el lenguaje se queda corto al tratar de expresar lo que se siente. Saludos, un gusto de verdad

  4. Graciela said

    Lo fueron a buscar a Eugenio, para que cumpliera una mision, para enseñar a otros, los angeles lo hicieron, yo no creo que se fue por el amor no correspondido de ella. El es sabio, fuerte, solo fue elegido para guiar a los mas debiles. Excelente relato como siempre.

  5. Monita said

    Bueno bueno…una vez más me hiciste volver a Buenos Aires pero esta vez de un soplamoco bien dado…me dejaste atontada…empiezo mi domingo creyendo que tengo que ir al velorio de Eugenio, pero no sé si consolar primero a Aurelia o a Pablo…muy fuerte…qué imágenes. Quiero más. Quiero trilogí­as a troche y moche. "deshaciendo el camino que él siempre hací­a en diagonal atravesando el parque para tocarle el timbre." Me hiciste ver el parque, la casa, el camino, lo vi­ a él…me lo imaginé de toppers y pantalón de corderoy negro (cosas mías)esto es muy fuerte…vaya domingo más armónicamente nostálgico…gracias OJOS…

  6. Flaco busca corazon said

    Perdon de esto no entiendo mucho, pero: es posible que todo lo escrito sea para conquistar mujeres?……..directa o indirectamente?
    pienselo

  7. Mi muy estimado Anónimo "Flaco busca corazón". Realmente me extraña. Creo y soy conciente de lo que dice Dolina "Se ha dicho que los hombres hacen todo lo que hacen, con el único fin de enamorar mujeres" Y bajo ningún concepto es de forma indirecta. Creo que lo hacemos (y a TODOS nos cabe)desde que nos levantamos a la mañana, hasta el último movimiento del dí­a. Tal vez debiera mejorar mucho en cuanto a lo que escribo, pero lo hago también porque me nace escribir sobre lo que escribo. Y sobre todo porque toda mi vida me gustó hacerlo. Un abrazo y gracias por pasar.

  8. noemi said

    Lo que es es, lo que toca, toca, lo que no puede darse no se da, por mucho que lo sintamos. Hay que prender (será posible?) a vivir con lo que se ha dado, no con lo que hubiera podido darse, que es tanto…… Muy bonito.

  9. Albus said

    Auch……Muy bueno, me gusto =)

  10. flaco busca corazon said

    Sr Maldito Duende debo pedirle la receta de la sinceridad y del suceso,pues hacer lo que a uno le nace,compartirlo y cocechar sus frutos merece de una pedí­da de autografo.Muchas gracias por responder a mi humilde pregunta.

  11. PaquiLou said

    – Eso no importa ahora. Por el momento no volverás a verme.

    Sabes lo que se siente, cuándo se toma esa determinación? Estoy segura de ello. Que lo sabes bien. Duende, eres un sol que brilla con luz propia y aunque parezca un tópico más, puramente literal…..te siento así­ al leerte, deseo con mucha fuerza que seas siempre siempre muy feliz…. Cuidate mucho vale? Un fuerte beso desde España. PaquiLou.

  12. lefou said

    che que historia, me recuerda causas y azares del buen silvio rodriguez, una historia tipo garcia má¡rquez… me dejo un excelente color de ojo.. saludos

  13. casi mejor que el texto, que me ha gustado mucho, es la contestación a flaco, muy ingeniosa…ojalá haya otra perspectiva más de la misma historia. ayer estuve leyendo sobre la muerte y esto me viene ni que pintado para reflexinar un poco y currar menos.

  14. TAM: Me manchaste todo el monitor ¿Tenés Cif Multiuso?

    DOMINCHI: ¿Feria del Libro? ¡Ja! Después te pago por la publicidad

    ÁMBAR: De una u otra manera, el lenguaje nunca se queda corto. Sobre todo si pelás el corazón y lo ponés a escribir.

    GRA: Muy bien decí­s, Eugenio no se fue por falta de amor.

    MONA: ¿Sabés que lo imagino a Eugenio de la misma manera?

    NOEM͍: Creo que el verdadero sentido de la vida está, precisamente, en valorar lo que tenemos.

    FLACO: ¿No será demasiado lo del autógrafo?

    PAQUILOU: No tenés una idea de lo "fuerte" que es que alguien corte y pegue una frase de lo que uno escribe. GRACIAS

    ALBUS: Brindo y Celebro por mis "Colores". Gracias por estar siempre.

    LEFOU: ¡¿Silvio y el Gabo?! Ya estás como Gons en el post anterior. No le llego ni a la mitad de los tobillos.

    OSO AZUL: ¡Qué temita el de la muerte, eh!

  15. Anonymous said

    BRILLANTE

  16. BioPuritas said

    "No patinaron. Flotaron. Hasta que la Tripy, fingiendo tropezarse, quedó arrinconada por él contra la baranda. No hubo tiempo para preámbulos… …Fue el beso más caliente que se haya dado sobre una pista de hielo"

    que pícara la Tripy, ay ay me caigo, no me dejes caer, con ojitos suplicantes… que derritieron el hielo del lugar!!! Fantástico! y la última frase, la comparto con "paquilou" porque es demasiado buena como para no copiarla de nuevo… "ESO NO IMPORTA AHORA. POR EL MOMENTO NO VOLVERAS A VERME"

    dos veces en un mismo texto no será mucho, no? tus ángeles comienzan a volar mi estimado… más alto aún! 😉

  17. G.Kleine said

    wuooooooooooo lo confundí­ con el pasado. Tonta, toda de mi.

    Excelso! –>

  18. […] Viene de: Eugenio Tallarico (1ª Parte) Aurelia Taborda (2ª Parte) Pablo Tallarico (Final Trilogía) […]

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