MALDITO DUENDE

Hé oído que la noche es toda magia, y que un Duende te invita a SOÑAR

Posted by Fernando Narvaez en junio 24, 2005

La mañana del domingo 4 de septiembre de 1998, a Eugenio Tallarico lo sorprendió a las tres de la tarde. No tenía claro cuánto había dormido. El cuerpo le zapateaba un malambo en el alma y la cabeza le repicaba como un bombo. Trató de entender de qué forma había llegado hasta aquel parque, pero toda su noche anterior, solo se le hacía presente en forma de “polaroids”, en instantáneas de sentimientos. Intentó deshacer sus pasos pero le resultó imposible. Acarició el recuerdo de las risas de su hermano Pablo y de sus amigos. “¿Dónde estaría Pablo en este momento?” – pensó.

El reloj le marcaba las tres y cuarto de la tarde. Entre mareo y resaca recordó que a las cuatro de la tarde jugaba su River Plate amado. Comenzaba a reconocer el lugar en el que estaba y le pareció que estaría muy bien ir al bar donde siempre se juntaba con sus amigos y su hermano a ver al Millo. Al llegar vio que no había nadie y que el partido tampoco lo estaban pasando. “¡Cierto que se pasó para el martes!”

La primavera venía asomando su hocico en forma de rayos de sol templados. El día estaba hermoso para caminar toda la tarde. Agarró su celular y se dio cuenta de que no le quedaba batería. “¿¡Para que mierda tengo esto!?” – masculló entre dientes, mientras se disponía a buscar un teléfono público para avisar en su casa que no llegaría hasta la noche.

Empezó a caminar decepcionado por no haber encontrado a sus amigos, pero reconfortado por aquel sol primaveral. Se sentía liviano, no tenía hambre y se dedicó un tiempo para pensar. Se acordó de Aurelia, su novia de toda la vida. Él tenía 28 años y la conocía desde los 8. Hacía dos años que no se veían ni se hablaban. Nunca tuvieron en claro por qué. Sin darse cuenta empezó a caminar en dirección de su casa. “¿Y si le toco el timbre? ¿Qué puedo perder? ¡Peor no puedo estar!”

La “Tripy”, así se llamaban entre ellos, vivía enfrente de una plaza en la zona de La Paternal. Eugenio encaró rumbo a su casa desde el rincón opuesto de la misma, cruzándola en diagonal y la vio cuando subía al auto de su padre. Un segundo antes, ella miraba sin ver a través de la plaza, directamente por donde él se acercaba. Eugenio notó, o quiso creer, que de sus ojos brotaban lágrimas. Su corazón fue invadido por la pena y la desazón. La Tripy se subió al auto y se alejó.

Él sabía que los domingos familiares de Aurelia eran sagrados, al mismo tiempo recordaba que esos días, arrancaban mucho más temprano. Se preocupó y decidió esperarla.

Nunca se imaginó que jamás la volvería a ver en esa plaza.

Para hacer tiempo fue hasta la casa de su tía Chiny, “No estaría mal tomar unos mates con los primos y llenar el estómago”

Pero al llegar, vio que tampoco estaba su auto. Tocó el timbre en el viejo caserón, solo aulló su respuesta el viejo Tantor, el mastín de su primo.

Volvió a la plaza decepcionado. Sus amigos no estaban en el bar, la Tripy se había ido en familia y sus primos no estaban. “¡Pablo! ¿Dónde estaba Pablo?”

Sentado en un banco y viendo jugar a los chicos, los recuerdos se le cayeron de la estantería más alta de la biblioteca de la memoria. Recordó sus tardes con Beto, su padre, y con su Pablo del alma. Su padre siempre los llevaba a jugar a la pelota. Hacía un par de años se habían mudado, pero en ese parque habían crecido.

El tiempo fue pasando rodeado de emociones, de risas y de goles convertidos entre los dos árboles que hacían las veces de arco. Se le insertó en la memoria la época en que Pablo, estuvo internado tres días en observación después de que él lo hubiera tirado del tobogán, haciéndole pegar la cabeza contra el piso. Pablo había perdido la conciencia y lo habían hospitalizado de urgencia a los 7 años. La culpa se hacía presente a cada instante en su cabeza y en su corazón. Siempre era igual y lo invadió un extraño sentimiento. “¿Dónde estaba Pablo ahora?”

Cuando aquel hombre se sentó a su lado eran más de las 20. “Hace más de tres horas que estás acá sentado” – le dijo el sujeto. El tipo estaba sentado junto a él hacía más de dos horas, su presencia Eugenio no la notó hasta que lo escuchó. Su voz le dio una mezcla rara de sentimientos: por un lado le infringió nerviosismo, pero por el otro, absoluta calma. “¡Estoy esperando a la Tripy!” – le respondió Eugenio con un asomo de lágrimas en los ojos. “No es éste ni el momento ni el lugar donde vas a volver a verla ¿No es tiempo de que vuelvas a tu casa?

Eugenio no entendió cómo ni por qué, pero se levantó y comenzó a caminar rumbo a su casa. Se había mudado pero a unas 15 cuadras. El corazón empezó a latirle con fuerza. Esa voz le había despertado malos presentimientos.

Las malas noticias circulan con la fuerza de un huracán. Los pies no le daban respuesta y al llegar a la vuelta de su casa, oyó a una vecina que le decía a otra: “¡Lo del chico Tallarico es terrible! ¡La familia está destrozada! Dicen que lo encontraron muerto en un parque, pero no sé bien qué fue lo que pasó”

“¿¡PABLO!? ¡NOOOOOO!”

Corrió sin llegar jamás, esas dos cuadras no pasaron nunca. Los recuerdos se le agolpaban. Y, otra vez, LA CULPA “¿Cómo no pude quedarme con él anoche? ¿Qué le había pasado?”

Se sentó a dos puertas de su casa y lloró. No quería entrar. Pablo estaba muerto y él no había aparecido en todo el día ¿Qué le diría a su familia? Vio que estaba el auto de la Tripy y el de su tía Chiny. Escuchó las voces de sus amigos en el jardín de su casa.

– “¡Tenés que ver la realidad!” – le dijo la misma voz de la plaza – “Entremos, yo te acompaño”
– “¡No quiero ver a mi hermano muerto!
– “¡Vamos!”

El hombre lo tomó del brazo, lo ayudó a levantarse y lo condujo hasta la puerta de su casa.

No miró a nadie, fue directo a la habitación donde estaba su hermano, solo Aurelia lo siguió con la mirada.

Tomó aire frente a la puerta y sintió el aroma de las flores que se escapaba del recinto. Respiró hondo y entró.

El corazón le dio un vuelco. Pablo estaba allí llorando. Lloraba de rodillas junto al cajón. Eugenio comprendió todo. Fue el momento más feliz de su muerte, Pablo estaba bien. Lo invadió la PAZ y la culpa se desvaneció, lo besó en la cabeza sin que su hermano lo notara y se fue.

Afuera todo el mundo estaba triste, solo una persona lo miraba sin verlo

– Siempre te amó y no va a dejar de hacerlo, es una lástima que ninguno de los dos lo haya dicho antes – Le dijo, otra vez ese hombre
– ¿Y vos quién sos?
– Por ahora, llamáme Milton.

Fernando a. Narvaez 

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35 comentarios to “”

  1. BioPuritas said

    wenaaa… muy sexto sentido!!!
    me gusto mucho… y más que entra en la historia… 😉

    chee… extraño tus angeles en el msn!

  2. Albus said

    Me gustó, lástima que avivé del final…El apellido Tallarico siempre me recuerda la bailarina asesina, su hija que se tiró del cuarto piso y……..Brrrrrr!!!

    Tu texto, excelente!!!!!! =)

  3. Entenderás Biopuritas que si poní­a: Eugenio Tallarico (basado en Sexto Sentido), era como poner el final… Espero que nadie lea los comentarios antes que el texto. Un beso

  4. Tam Desde Villa del Parque said

    Me hiciste llorar…..me gusto muchisimo….ahhh porque sabia que iba a aparecer Milton antes que lo hiciera?…será porque ya voy conociendo un poco mas tus asociaciones? o pura casualida…seguramente…. se le extraña….. y me alegro….despues de paro de fibertel leerlo nuevamente abrazos e beijos

  5. muy bueno, crei que era real la historia…totalmente metido en la misma. es grande saber hacer equilibrios entre lo posible y lo imaginario.

  6. G.Kleine said

    Dioses, impresión…eso quedó en mi..!

  7. padieg said

    Muy bueno, realmente. Está¡ muy bueno el paso que hacés entre lo material y lo inmaterial…será así­ en la realidad? Bueno, solamente hay una forma de saberlo, pero todaví­a no quiero averiguarlo. Saludos!

  8. TOLY said

    Me hiciste llorar, pero me encanto. Me comi la ultima parte. Excelente!!!
    Besos

  9. Gons said

    Me saco el sombrero…muy buen texto Fer, de verdad. Tenés una habilidad para narrar muy personal, fuerte, de ésas que llegan. El texto me hizo acordar un libro: "Crónica de una muerte anunciada" del Gabo. Así­ que mirate nomás con quien te comparo. Desde el escritor (humildemente): – Reflejás muy bien los objetos, las escenas, el ambiente. – Centrás la idea en un contexto, que no se escapa en ningún momento del eje central. – Los personajes tienen personalidad, su ubicación dentro del texto es la justa. Yo te dirí­a que si querés hacer de este escrito una novela, vas por un excelente camino. Bueno, no soy un profesional de las letras y ni les llego a los tobillos, pero es la sensación que me dejás. Si yo tengo que calificar este escrito le pongo un nueve (bah, un diez, pero no vamos a andar haciendo alarde de cómo escribimos eh!) Ahora, desde la amistad que nos une te digo que me llenó de pensamientos, te hace ver cosas que la puta costumbre de vivir nos ciega, valorar aspectos y sentimientos que acobachamos debajo de la tarjeta de crédito, las cuentas y la pelea por sobre-vivir. Me gustó mucho, sos un excelente amigo-escritor. MIS FELICITACIONES GUACHO!!!!! Te mando un abrazo desde el sur,

  10. PaquiLou said

    Maldito Duende, me encantas y me encanta que seas así­ de célebre con quién aprecias….cada dí­a estoy más orgullosa de que un buen dí­a, decidieras conocerme…gracias a mi Gons… Un fuerte beso….. (Tengo un deseo de bailarme una bachata contigo..) Un millón de besos….

  11. la otra "Trypi" said

    Si pudieramos decirnos con franqueza lo que nos pasa con nuestros sentimientos ………si no demorariamos en asaltar a las personas que amamos, con las palabras mas justas, sin demoras, la puta vida es corta…..Te amo, te quiero, te odio, basta dejame, te amo te amo y te amo..no perdamos tiempo damas y caballeros…que despues solo resta llorar y mejor es lo otro…..repito….NO REPRIMAN SUS SENTIMIENTOS ANTES QUE SEA DEMASIADO TARDE!!!!!!!!!!!!!
    Y para vos Fla!!!!! aplaudo de pié que sigas con esto que crescas a la vista de todos nosotros y que compartas…mis felicitaciones….

  12. T r i p y alias Aurelia said

    Lease Tripy

  13. Isthar said

    Impresionante 🙂

  14. Gayabuc (el cazador predeterminado) said

    Trrremendooo.
    Muy muy bueno.
    Avanti.

  15. Nostalgia said

    Qué hermoso y triste a la vez, Duende, me hiciste llorar…hasta puedo sentir la desesperación de la Tripy. Cóño, por qué la gente calla cuando hay mucho por decirse?? y a mí­ que me critican por no guardarme nada.. jamás lo entenderé… saludos       

  16. DobleZero said

    qué bueno, esto engancha!!

  17. desde el mas aca said

    Nunca se imaginaron despues de…..
    mirando y escuchando a todos ?????
    yo si…..desde muy chiquita fue una especie de fantasia…

  18. Dominichi said

    Mono…si no te conociera casi-casi que de toda la vida, creeria estar leyendo a un escritor nato, con una escuela absoluta…pero justamente de la manera que te conozco se que escribis del corazón..y esa es la mejor escuela que podés tener…y es como nos llega. De alli el orgullo de saberme cerca tuyo..Hasta me hacés leer…que lo parió…diria Diogones…Un abrazo grande y saludame al Milton…decile que ni se le ocurra venir a verme…

  19. Bueno, realmente me sorprendio, se q existen cosas q son predecibles y cotidianas pero esto……… :"Él sabí­a que los domingos familiares de Aurelia eran sagrados, al mismo tiempo recordaba que esos dí­as, arrancaban mucho más temprano."……..

    esto es increible, quizas soy de las personas q amo los pequeños detalles, y este me fascino, porque mis domingos familiares son asi.

    CIAO!!!!!

  20. Gaby said

    Recién leo tus comentarios y quiero agradecerte tus visitas a mi blog. Sabes es reconfortante saber que en efecto alguien lee lo que escribes y sobre todo se anima a dejarte un comentario.

    Yo también visito con frecuencia tu blog, pero lejos de hacerlo como un acto de correspondencia, lo hago motivada por tus letras. Tus textos simplemente son exquisitos. Me encanta la manera en la que plasmas tus ideas, tu estilo es tan í­ntimo que sin duda logras tocar fibras que pocos autores lo hacen.

    Bien, continuaré esperando nuevas historias de vida, nuevos relatos, por ahora me despido desde México, D.F. deseándote "que tengas suertecita" recibe un cálido abrazo

  21. Duende, que muñeca viejo, muy buen cuento te digo que me hizo cuish cuish el corazón. Le dejo un abrazo, por lo del miercoles vió.

  22. Graciela said

    Ya lo presentia, ya sabia, lo que le iba a pasar, era cuestion de horas.
    Inteligente y brillante como siempre.

  23. desde villa del parque Tam said

    "Tenes que ver la realidad!!!! "
    me retumba en la cabeza como un redoblante…….
    que buen quiebre que le diste a la historia…….GUENISIMO CHE!!!
    PD: queria ver el numerito 23!!!! jejejeje Besos campeones

  24. […] Viene de: Eugenio Tallarico (1ª Parte) Aurelia Taborda (2ª Parte) Pablo Tallarico (Final Trilogía) […]

  25. Nada mejor que reinventarse a si mismo, o ¿acaso estamos sumergidos en una ola de falta de inspiracion? Respiremos o aprendamos a surfear…

  26. Tam said

    Adoro leer una y otra vez esta historia….
    Saludos con viento mar y arena

  27. Sobrecogedora historia…

    Feliz navidad!

  28. Emma said

    Hola Don Duende!! Qué lindo relato!!
    No conocía el original, pero esta 2da edición, revisada y corregida, es hermosa. Ya estoy esperando el próximo texto.

    Que tenga unas lindas fiestas Sr. Duende!! Nos leemos!!
    (y gracias también a ud. por el link )

  29. Bueno.. impresionada, nuevamente… Sabés, ya casi no me quedan palabras… para escribirte tanto asombro.. sos genial, en serio…

    Es una historia increíble, y pensar que vengo a leerla justo hoy, que estoy tan reprimida por mis sentimientos y tan deprimida por mi corazón…

    Pero gracias, hace valorar a los nuestros, y a nosotros mismos…

    Curioso el primer comentario que habla de que si hay una ola de falta de inspiración… y sobre algo similar escribí, sobre la falta de inspiración…

    Un beso, y mil abrazos…

  30. Ambar said

    Siempre es un placer releer estas cosas.

    Felicidades che!!!!!!!!!!!!!

  31. Moni said

    Una gran historia =)

    Vine a dejarte también abrazos y a desearte felices fiestas…

  32. Cecilia said

    Feliz Navidad!!!!

    Un beso!

  33. GRACIAS POR TODO Y FELICIDADES

  34. Albus said

    Lo mismo que Cecilia, Feliz Navidad…

  35. Ro said

    Ese amor incondicional me “vuela” la tapa de la mononeurona.
    Como pasaste Navidad?

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