MALDITO DUENDE

Hé oído que la noche es toda magia, y que un Duende te invita a SOÑAR

Posted by Fernando Narvaez en junio 16, 2005

La noche comenzó en la cocina de una casa con una extraña fusión de Whisky importado y Coca Cola. Era una verdadera herejía mezclar ese Whisky con cualquier cosa, pero al dueño de casa poco parecía importarle ese detalle. El tamaño del vaso era equivalente al de un florero, en realidad era precisamente eso, un florero que hacía las veces de vaso.

Mi amigo Claudio había logrado llevarme, después de haber hecho un curso intensivo en THP (Técnica de Hinchar las Pelotas). Yo estaba saliendo de una relación de varios años y si a eso le sumamos que mi día laboral había comenzado a las 6:30 AM y luego del trabajo había ido con mis compañeros a descargar tensiones detrás de una pelota de fútbol, malditas eran las ganas de ir a una fiesta a la cual, asistía de colado y sin conocer a nadie, a excepción clara de Claudio. Pero la efectividad del curso de éste chaval fue tal, que no tuve opción.

El dueño de casa, un médico importante, tenía el garaje de la casa acondicionado para la ocasión, no sólo con la mesa larga muy bien dispuesta y la pileta del lavadero colmada de bebidas ahogadas en hielo, sino que también el garaje contaba con un “cuartito/habitación” con dos sillones. Pensé en la rareza de la distribución pero no le di mayor importancia.

El caso es que mientras el florero circulaba entre los asistentes de dicha cocina, se empezó a hacer el raconto de quiénes estaban y quiénes faltaban llegar. La noticia: ¡Viene Adriana con la Amiga! Soltó uno mientras bebía del portaflores. En el fondo de la casa las brasas crepitaban mientras acariciaban y le daban color, sabor y nostalgia, a una importante cantidad de vacío, chorizos, pollos y demás vituallas que configuran un gran asado. El asador invitó a bajar y tomar posiciones en la mesa.

El dueño de casa, al notar mi “timidez”, me arengó haciéndome propietario de la pileta en la cual las botellas de vino y cerveza manoteaban al viento su falta de oxígeno: ¡Son tuyas! Si ves que se ahogan , sácalas y mátalas para que no sufran ¡No pidas permiso!” Me sentí como en casa y comencé a soltarme.

El comentario de la noche seguía siendo: “¡Faltan Adriana y su Amiga!” ¿quién era esa Adriana que tanto la esperaban? Más tarde supe que, en realidad, esperaban a la Amiga. Pocos conocían su nombre pero todos estaban pendientes. Yo conocí su nombre tres días más tarde.

La noche avanzó entre chorizos, cerveza, vacío, cerveza, ensalada mixta, cerveza, cerveza y cerveza. De repente caí en la cuenta que estaba sentado en un rincón alejado de la mesa junto a Claudio y que estábamos rodeados por un racimo de media docena de mujeres. ¡Todas hablando con nosotros!: – “Claudio ¿todas estas minas están hablando con nosotros?” – “Callate, boludo ¡seguí mintiendo!”

Claudio es el típico galancito novelesco, carismático y simpático por naturaleza. Pero ¿yo?. Mirá ¿Cómo te explico?: tengo que pasar dos veces para hacer sombra, peso 50 kg mojado, me dicen cucha de perro ya que soy puro hueso y trapo. Lo único que destacaba en esa época era que contaba con 26 jóvenes añitos y mi pelo me atravesaba la espalda rozando mi cintura y, de detrás del oído izquierdo, me colgaba una trenza muy delgada que terminaba con un engarce de piedras. Toda una novedad en aquellos años (1996). Eso era lo destacable junto, claro está, con la cerveza que empezaba a soltar mi desfachatez.

En ese momento sonó el timbre. Y sí. ¡Habían llegado! Adriana y la Amiga, una de las dos llevaba un pantalón de jean color naranja. Te imaginarás que estando rodeado de seis mujeres, poco podían importarme dos.

La velada siguió. Más tarde comenzó el baile, era todos contra todos, no importaban las parejas. El espectáculo siguió con la clásica rueda de chistes, en la cual destacó Claudio con su histrionismo. Como yo lo conocía hacía unos cuantos años, le daba los pies y él remataba. Habíamos montado un mini show.

Volvimos al baile. Ya lo había notado antes y ahora lo confirmaba, todos perseguían unos pantalones de jean naranja.

Poco a poco mi cansancio fue ganándole a mi lucidez, me serví lo último que quedaba en una botella de vino, me prendí un cigarro y me senté en una silla a descansar las piernas. Me dormí sentado.

El humo de aquel cigarro había traspasado mi garganta tan solo una vez. Se consumió entre mis dedos de igual manera que el del protagonista de “The Wall”. Luchando contra la mismísima ley de gravedad, la ceniza permanecía erecta a la espera de una flor en forma de cenicero para acabar dentro de ella.

Abrí un ojo como impulsado por un Ángel y vi claramente como una mano se acercaba a la mía, la sacudí y arrojando la ceniza al piso dije, haciendo abuso de todo el romanticismo natural en mí: “¡Te cagué, guacha!”. Ella me dijo: “¡Te ibas a quemar!” Nuestras miradas se cruzaron por primera vez. Llevaba pantalones de jean naranja.

Me despabilé. Sacudí la modorra y decidí que era hora de retirarme a descansar, al otro día me esperaba una nueva jornada laboral. Claro que antes me iba a tomar el último vaso de vino, ya no quedaba cerveza. Mientras bebía dicho elixir y le comunicaba a Claudio mi retiro, un dedo índice me golpeó en el hombro: “¡Quiero hielito!” me dijo. Ganó mi escepticismo: “¿¡Perdón!?” – “¡Si, quiero hielito!” – “¡Ok!” Fui hacia “mi pileta” y le traje un cubo de hielo y se lo puse en la mano. Con Claudio nos mirábamos sin entender el pedido.

Pasó un tiempo considerable y, mientras seguíamos hablando, volví a sentir el índice en mi hombro: “¡Se me acabó!” – “¿Qué cosa?” – “¡El hielito! ¡Quiero más!” – “¡Ufa, nena!” Sacando de mi vaso el hielo que tenía (sí, vino con hielo, a esa altura no importaba nada) le dije: “¡Tomá! Ahí tenés” – “¡Gracias!” Y se fue.

Claudio se hartó: “¡Basta! ¡Ya está! ¡A lo tuyo!” Entonces caí en el detalle de que se me estaba calentando el vinito. Ahora fue mi dedo sobre su hombro: “¿Me devolvés mi hielito?” Se lo sacó de la boca, lo tomé y lo puse en mi vaso.

Volví con Claudio y noté que entraba en pánico. “Ahí vamos otra vez” – dijo. El dedo otra vez, “¡Me sacaste el hielito y no tengo más! ¡Quiero HIELITO!” – “¡Ah! ¿Querés hielito?” La agarré de la mano y la arrastré hasta la pileta, tomé otro hielo y metiéndomelo en la boca balbuceé: “¡Acá tenés hielito!” Se lo bebió de un sorbo, nuestras lenguas lo fundieron en escasos dos segundos, y mientras nos uníamos en un abrazo interminable mi mano reconoció inmediatamente la forma preciosa de aquel pantalón de jean naranja. Comprendí al instante porque había sido esperado por todos, toda la noche.

Claudio nos metió de prepo en el “cuartito/habitación” de los sillones y entendí de forma tajante su función.

¡Me odiaron!. El colado desconocido se había llevado, sin quererlo, al ejemplar más pretendido de la noche.

Nos despertamos a la mañana siguiente, en una cama extraña con una cara extraña al lado, pero ambos con la certeza de haber amado.

Su nombre, como dije antes, lo supe tres días más tarde.

Esa noche duró tres años. Hubo peleas, proyectos, decepciones, besos, abrazos, discusiones, esperanzas, etc. Pero sobre todo hubo AMOR.

Fernando a. Narvaez 

Anuncios

11 comentarios to “”

  1. Graciela said

    Ademas de divertido, y colorido del relato, puedo imaginar,a ese joven, con el orgullo naranja que al parecer hasta el dia hoy lo recuerda, vaya mujer…….
    Pero lo sorpendente seria que esa mujer, pueda leer el relato, no?

    Muy bueno por los detalles tan excitantes que pudiste transmitir.
    Como siempre te felicito.
    Algo distinto, chispeante, y con amor dentro tuyo, que por suerte lo podes expresar.

  2. Tam said

    Me encanta el color naranja…me encantan tus historias…
    Y respondiendo a tu pregunta, hace ciento diez meses pesaba menos de 50 kg tenia 19 años tenia una locura terrible, solo habia una cosa que me calmaba: jugar con mi cachorrita Luna, que me dio de todo pero durante 9 años y medio, y se fué hoy a la mañana, llevandose parte de mi locura, pero por ella. Besos. y gracias por seguir ahí.

  3. Tam:
    Ya te lo dije yo mismo y ahora te lo repito por acá. La mejor decisión que pudo tomar Luna fue la de irse solita. Fue tan grande y tan generoso su gesto que te evitó a vos y a toda tu familia el dolor de tomar la decisión de quitarle la vida. Es duro, pero quedate con la plena seguridad de que hiciste todo lo posible por ella. Y que el recuerdo de todo lo que te dio en vida te acompañe siempre. ¡Te quiero mucho! y gracias por apoyarme siempre en tus comenatarios.

    Y a vos Gra ¿qué te puedo decir? si bien el dolor no es igual, es similar, para vos también va esto.

    Se me juntaron dos pesos pesados en materia de dolor, en este relato.

    Besos, Salud y… ¡Qué los ángeles cuiden de Luna y de tu Mami, Gra. Como las dos lo hicieron siempre con ellas!

  4. lefou said

    vale buena la historia aderezada con hielos, vino y mujeres…
    No se si sea algun fenomeno mundial, pero regularmente los colados son los que se lleva a la chica que todos quieren..
    saludos y gracias por tu visita

  5. Albus said

    Me encanta…Nunca me colé en una fiesta, no me llama la atención tampoco, pero en fiestas de desconocidos me pasaron cosas bizarras…Jajajajajajaja…=)

  6. G.Kleine said

    "Quiero hielito….", gracias por el dato que tomaré muy en cuenta. Hace muchos meses yo era jovencilla, hací­a chistes en nombre del amor y luchaba contra mis sentidos, poseía menos libras de las que ahora conservo y que no se despiden en celos por irse a otra parte… Sip, no tomaba vinito ni esas cosas, simplemente dormí­a tranquila en las noches de primavera…

  7. Monita said

    Una Maestra la jovencitapantalonesnaranja en el arte de la conquista…¡Quiero hielito!!!! Uyyyyy…una historia "cachonda"…que bueno… ¡quiero hielito!!!!me encantó. Besos.

  8. Isthar said

    Me gusta conocer el comienzo de las historias de amor, siempre tienen el encanto de lo que da lo inesperado…

    Me parece que fue una buena técnica de conquistarte XDDDDDDDD

  9. biopuritas said

    bueno, cuando vi este tu ultimo texto me dije, nah ni en pedo lo leo asi nomás, me voy a tomar el tiempo que se merece Fer, para leerlo como corresponde… y aca estoy… satisfecha porque me encantó nene… ya te lo dije antes, me encanta lo que escribis! y claro… tres hielos necesitaste para darte cuenta lenteja? =P Bso grande pibito!

  10. Tam otra vez said

    QUIERO HIELITO!!! = QUIERO MASITA!!! = QUIERO QUE ME DES TODA LA BOLA (DE HIELO)!!! = NENE ME ENCANTAS QUE ESTAS ESPERANDO PARA ATACAR = NO ME VAS A DAR UN BESO EHH? EN QUE IDIOMA TE LO TENGO QUE DECIR?….asi millll millón de cosas mas todas las que se te pasen por tu cabecita… Sigo estando…. Un abrazo enorrrrrme

  11. menuda juerga ein.
    al final todas las buenas historias siempre empiezan con un detalle, en este caso el hielito.
    uff y aqui hace ahora un calor…
    quiero hielito … juaaaaaa 😛
    saludos mil desde la madre patria? o del otro lado del oceano mejor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

«
»
 
A %d blogueros les gusta esto: