MALDITO DUENDE

Hé oído que la noche es toda magia, y que un Duende te invita a SOÑAR

Archive for 19 mayo 2005

Recuerdos

Posted by Fernando Narvaez en mayo 19, 2005

¡Jueves 19 de mayo por la noche! Es una buena oportunidad para sacar a pasear soledades e intentar envenenarlas con un café bien negro y con una buena dosis de compañía extraña, de esa que no conocemos y de la cual nos hacemos cómplices. Si eso no resulta, canjeamos el pocillo de café por una cerveza y cargamos contra las soledades nuevamente.

Es una buena noche para escribir. Esto lo empiezo así, en un bar de Belgrano con, por ahora, un café en la mesa, dos paquetes de cigarrillos y un montón de cómplices extraños. Todos y cada uno estamos en nuestro mundo personal y, muy de vez en cuando, nos ponemos de acuerdo y movemos nuestra cabeza de manera coreográfica hacia el televisor que nos devuelve a modo de gratitud, por prestarle atención, alguno de los goles de los equipos de turno. Esto lo empiezo a escribir así, ¿quién sabe dónde y cómo lo terminaré?

El caso es que hace tiempo ando con ganas de soñar despierto, pero no quiero andar soñando con imposibles, no quiero soñar que la mujer que me tiene con el corazón abofeteado de amor se acerca a mí y me devuelve todo lo que siento por ella sin pedir a cambio nada más que lo que tengo para darle. ¡No! Quiero soñar con hechos concretos, con cosas que pasaron, que viví. Ando con ganas de recordar.

Me acuerdo de un montón de cosas, sobre todo de sueños de chico. En realidad de lo que me acuerdo es de lo felices que éramos cuando no teníamos nada. Porque era así, no teníamos nada Y créeme, ¡éramos felices! Nos conformábamos con que el abuelo o el padre de alguno de los amigos de la cuadra nos armara un carrito con rulemanes; el problema se planteaba más tarde: ¿quién empujaba? Todos queríamos subirnos al carro y no había forma de que el viejo nos hiciera un vehículo para ocho personas. ¡No alcanzaba la madera!

Hoy, si a los tres años no tenés una moto a batería no serás nadie.

Jugábamos al Poliladron. Deporte en el cual seleccionábamos a fuerza de melones y de sandías a quiénes eran los ladrones y quiénes los policías, comenzando así una persecución inagotable.

Todos los años a fines de enero comenzaban a aparecer en los quioscos del barrio las bombitas de agua, ya que en febrero era carnaval y no había dama en el barrio que se pudiera escapar de nuestros poderosos misiles acuáticos. Contáme: ¿qué chico hoy tiene un Bombero Loco?

Más tarde fue la bici. Recuerdo el día en que mis viejos me levantaron un 6 de enero y me llevaron al balcón para que viera lo que me habían dejado los reyes. Era una Aurorita rodado dieciséis de color naranja. Se la podía plegar al medio, tenía asiento banana y manubrio palomita. El desafío era quién lo ponía más “accesorios”, las cintas en el manubrio con los colores de tu equipo de fútbol favorito, la bombita de agua entre los rayos para que representara el motor de una moto de 500 cm cúbicos, el espejito, el dínamo que encendía la luz al hacer fricción en la rueda.

Mi amigo el Turco tenía una Celta azul, pero la suya era rodado veinte y en las carreras me ganaba siempre.

Mis padres nunca fueron de tener plata e hicieron un esfuerzo enorme por esa bicicleta. Claro que el sueño cuando fuimos un poco más grandes era la “Bici-Cross” con freno contra pedal. Pero no llegamos a tanto, seguí con mi Aurorita y no me trajo ningún tipo de complejos.

Siempre que veníamos del colegio el negocio era: revolear el guardapolvo, tomar la leche lo más rápido posible y salir con la tostada atravesada en la garganta a jugar a la pelota en la puerta o en la esquina de casa. Si alguno no podía venir porque estaba en penitencia, siempre aparecían las paletas de madera y una pelota de tenis (en el mejor de los casos) y un piedra para marcar la cancha en el asfalto. Pasábamos horas practicando deportes de riesgo en la calle. Las chicas se juntaban a jugar al “elástico”, una especie de escala con diferentes niveles empezando por el uno y paseando por los sucesivos números, en las cuales había que saltar sobre el elástico y pisarlo de distintas maneras según la prueba.

Ponéte a pensar un poco y con una mano en el corazón decíme cuándo fue la última vez que viste dibujada una rayuela en la vereda.

Siempre jugábamos en la calle hasta que aparecía el grito dictatorial de tu madre, en mi caso. “¡FERNANDO! ¡VAMOS!”. Y si no ibas rápido no sólo venía la dictadura y te llevaba de la oreja, sino que podías perder la salida del otro día. A esas alturas ya eran como las nueve de la noche. ¿Te fijaste que ya no hay pibes jugando en la calle? Las Playstation y la inseguridad ganaron la batalla contra los arcos hechos con piedras en la bocacalle.

Luego, con la explosión de las hormonas empezaron los juegos sexuales. Los que teníamos la suerte de ir a un colegio mixto jugábamos en los recreos a la botellita o al semáforo. ¿Por qué nunca me tocó darle un beso a la chica que me gustaba? En esa época ya se empezaban a manifestar en cada uno las famosas leyes de Murphy. Los asaltos eran algo sobrenatural, eran reuniones en las cuales cada uno aportaba algo, generalmente las chicas llevaban algo para comer y los chicos las gaseosas. Escuchábamos los discos de vinilo que estuvieran de turno, en mi caso recuerdo escuchar en estas reuniones el disco Peperina de Seru Giran.

Los grupos siempre se armaban de la misma manera: los nenes con los nenes y las nenas con las nenas. Cuando nos conseguíamos mezclar y llegábamos a los lentos, teníamos los brazos demasiado cortos para la distancia que nos imponía la dama de turno. Ella ponía sus manos en nuestros hombros de manera firme y limitadora, nosotros apenas lográbamos poner las yemas de los dedos sobre su cintura. Poner la mano entera y acortar la distancia implicaba el veterano grito de la muchachada loca: “¡TIENE NOVIA! ¡TIENE NOVIA!” Eso era lo que peor nos podía pasar. Nuestro cerebro no se llevaba bien con nuestros instintos hormonales. Ayudáme ¿Cómo se llaman ahora los asaltos? ¿Pijama Party? ¿Raves? ¡Qué horror!

Mañana cumplo 35 años. Será la nostalgia que me dibuja una sonrisa al recordar todo esto. Hay millones de cosas más, pero esto se me va de las manos. Ojalá si algún día tengo un hijo pueda darle un tercio de la infancia que me dieron mis viejos a mí con todas sus limitaciones.

Fui muy feliz. Hoy estoy aprendiendo a serlo otra vez. Creo que el exceso de información nos limita demasiado. Cuando somos chicos no nos importa nada. A medida que crecemos nos van cargando de cosas: “que esto no, que aquello tampoco” y no sólo perdemos la inocencia sino también espontaneidad y frescura. Por lo menos en mi caso ha sido así. Aunque nunca dejé de ser chico quisiera volver a serlo, definitivamente.

Voy a llamar al mozo y pagarle mis cafés y mi cerveza, por hoy ha sido suficiente. Tal vez en otro momento mis soledades no se vistan de recuerdos y se tiñan de proyectos. Mis compañeros desconocidos de turno han ido cambiando con el correr de las horas. La televisión está pasando un video musical que nada tiene que ver con la música del ambiente.

Me voy tranquilo, a mis soledades otra vez, las volqué en ésta hoja de papel.

Fernando A. Narvaez

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De mi amiga perdida

Posted by Fernando Narvaez en mayo 17, 2005

Esto lo transcribo escuchando a John Lennon

El viernes 20 de mayo es mi cumpleaños. Cumplo la módica y lamentable realidad de 35 años. Como suele suceder en estos casos, y haciendo el balance de mi vida. Me puse a revisar la caja que casi todos tenemos de recuerdos. En ella me encontré con un viejo sobre muy querido para mí­: "El sobre de Paula" con ella fuimos grandes amigos, hace mucho tiempo ya. Creo que le perdí­ el rastro hace más o menos 10 años. Pero con todas esas cartas recibidas de ella, podría escribir una obra completa en varios tomos. Cartas y cartas escritas a mano (año '91 en general) de dos o tres hojas cada una. Acá va una de ellas. Un delirio. A mi humilde entender ¡Genial! (debe ser por el sentimiento)

Querido Fer:

Según los distintos relojes que tengo a la vista, falta una hora y media para el 17 de mayo, o ya lo es por 4 min. 25 seg. (Digo 26, 27, 28, etc.) Es decir, en seis horas y media me tengo que levantar e ir a la facultad. Es la primera vez que me pasa antes de un parcial, pero tengo insomnio. No puedo estudiar porque me pongo nerviosa, así­ que escucho la radio. Primero la Rock 'n Pop, pero ahora, empezó la Heavy Rock 'n Pop, y yo no soy concheta como vos (en realidad, no es que no me guste, es que al raro me aburre) Me pasé a FM 100. Por otra parte, ahora pasan a Cindy Lauper, que no es justamente una preferida mía. Es lamentable. Bueno, ahí­ se acabó.

¿En qué pienso? En todo y en nada. En mi vida (soy incurable), en la de los demás. En la tuya: te veo mejor ¿es cierto o es solo que te veo menos? ¿Cómo va todo? Mañana vas a ver a Mariana y te juro, no estoy celosa (casi no me lo creo), ojalá ¡te haga todavía mejor.

Los chicos ¿cómo andan? ¿Bien? Saludos al Tío, hace cien años que no lo veo. Saludos a Alvaro y Gustavo. Saludos al mundo, al cielo, al infinito, a todos menos a Ro. Y, lamentablemente, en ella también pienso. El Turco la mencionó hoy, dijo que habrá sido censista. Me reí­ mucho, pero la verdad, siempre que pienso en ella quedo triste… vos lo sabés ¿no? Nunca me hablás ni me dejás hablar de ella. Hacés bien, seguí­ así­. Pero creéme cuando repito la verdad de que uno nunca sabe realmente cuánto quiere a la gente hasta que la pierde, aunque sea por decisión propia. Paula fue y sigue siendo una suicida. Incapaz de seguir adelante sin darse vuelta para mirar atrás de tanto en tanto. ¿Será por eso que estudio historia?

Yo quisiera no perder nunca a nadie.

Pero, al presente. Presente demasiado aburrido, la 100 cada vez peor. Estoy a punto de cambiar a FM Clásica. Escuchá: "el amor es una cosa maravillosa" la frase me pone de la nuca. Me parece que ya nadie inventa nada nuevo.

Me siento totalmente intolerante, tengo ganas de pegarle a alguien. No te ofrecerías ¿no?

Te debes estar preguntando por qué te escribo, ¿no? (Otra vez ese "¿no?") Mi estilo baja todavía más rápido que la radio) bueno, en realidad tengo ganas de charlar con alguien, y acá no hay nadie. (Silvina Garré dice que no tiene nada que perder en esta noche, y que afuera todo sigue, tan lejos de su amor. Allá¡ ella. Eso le pasa por quedarse adentro, le convendría salir, tomar aire y despejar su histeria) esperá, ahora hay alguien: Fito “Canción sobre canción” ¡No lo puedo creer! Decime quién se acordó de ese tema, tan viejo y olvidado (o casi) Quieren recordarme viejos tiempo (y a Ro otra vez), pero no van a conseguirlo, estoy más contenta. Aunque vos tenés "Del '63" y ya lo extraño.

¿No te molesta que te hable? Ojalá que no. De todas formas no te vas a enterar hasta quién sabe cuándo, no te impide dormir ni vivir tranquilo, y tiene la ventaja de que es silencioso y no molesto acá tampoco. Impide que me sienta tan sola como realmente estoy. 12:33 Tal vez… no sé qué iba a decir: un Eduardo le manda un mensaje a una Marcela Rodríguez ("que te mejores, te quiero mucho igual") ¿Será la Babo? ¡Vos sos vital acá, Fer! Por favor, averiguame si el famoso novio de la Babo se llama Eduardo y si está (o estuvo) enferma. Sin que te mientan, claro… Después de todo debe haber mil Marcelas Rodríguez por acá, pero la Babo siempre escucha la 100…

Retomo lo anterior: tal vez todaví­a estás despierto. Boca ganó 1 a 0, muy poco, ya están cansados.

Fer, cada vez me siento más y más sola, a pesar de la radio, a pesar de vos, a pesar de todos los que duermen o están despiertos allá¡ afuera.

¿Sabe todo el mundo que yo los necesito y que no puedo vivir sola, sin su compañía? ¿Lo sabés vos?

Sigo sin sueño. Recomendame una cura ¡por favor! Estoy ya por empezar a contar ovejitas. Pero me da miedo descubrir que ya no sé contar o de hacerlo tan bien que me empiece a crecer lana por todos lados. Sigue la música romántica, tengo ganas de gritar ¡Diablos! (¿Qué expresión, eh?) Todos sabemos ya que enamorarse es maravilloso, ya lo dijo la otra canción hace un rato. ¿No ves que son todos iguales?

¿Notaste alguna vez, hablando de canciones románticas, que casi todo el mundo aclara que el amor no es sólo lo físico (desde los Beatles y Sui Generis al resto del mundo), pero nadie se mete a aclarar qué es el amor? Rehuyendo al trabajo duro, ¿no? Y sin embargo, nadie duda en ponerse a decir que el amor es maravilloso. Estúpidos, todos (con mis más sinceras disculpas a Sui y a los Beatles) no sirven para nada. Los únicos que no rehuyen lo difícil u horrible es Pink Floyd. Pero si fuera por ellos no habría nada maravilloso. No sé, se me acabaron las ganas de analizar.

Los de FM 100 ya se estaban zarpando con el aburrimiento, volví­ a la Rock 'n Pop. Me aburro, me aburro, me aburro…

Y sigo sin sueño. Y te aburro a vos. No tengo derecho. Siempre puedo romper la carta antes de dártela. Aunque lo peor es que tal vez no lo haga. Siendo así­ (desastre, eso soy) voy a terminar acá y aburrirme sola. Ya estoy molestando.

Pero, bueno, ¿para qué están los amigos? Y si te comiste todo esto podés cobrártelo cuando quieras. El teléfono funciona. El timbre también. Y si no, puedo prestarte una birome (que funcione)

Gracias por estar con nosotros. Hasta mañana, chicos, sigan con FM Paula… el aburrimiento de la noche.

Y… al final, solo queda despedirse enserio. Felices sueños y saludos al Negro.

Te quiero mucho (hace tiempo ya que no te lo digo, es la vuelta de la Empalagosa pesada).

Un abrazo tamaño familiar (como el de Fargo) y un tirón de pelo

Paula

Pd: Recuerde: "Crí­e cuervos, le picarán los ojos." Siempre es peligroso criar amigos como yo. Pueden salir con cualquier cosa, generalmente son una carga terrible.

Paula Seiguer es su nombre, si alguien la ve por ahí­ o la tiene escondida. ¿Me la devuelve para mi cumple? Lo último que supe de ella es que se había casado. Pasaron catorce años de esta carta y me dieron ganas de ponerla acá. Espero no herir determinadas "susceptibilidades" , no es mi intención. Algún día hablaré más de ella y de aquellos años, que por otro lado jamás se fueron de mi corazón

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Posted by Fernando Narvaez en mayo 11, 2005

El sujeto anduvo bollando por la ciudad un largo tiempo, buscaba algo, no sabía a ciencia cierta qué cosa. El caso es que terminó en un bar donde alguien le llamó la atención. Eso que lo había encandilado lo hizo volver a aquel bar unos días más tarde con una carta en el bolsillo.

¿Te contó tu compañera el secreto que le confesé?

Si tuviera que empezar esto de una manera predeterminada, sería prácticamente imposible. Hace escasos 20 días no me hubiera imaginado jamás, el hecho de volver a escribirte. Pero acá estoy, claro que la última vez que te había escrito, lo hice a mano (no sé si llegué a darte algo de eso), hoy existe el procesador de texto en la computadora (maravilla tecnológica). El caso es que desde que el destino quiso que me volvieras a atender en un bar como hace diez años, veo las cosas totalmente distintas.

Mi mente en estos días, se convirtió en un proyector de cine que lo único que me muestra es la película de mis últimos diez años de vida. No quiero hablar del pasado, no quiero preguntarme ¿qué pasó? Lo que pasó o haya sido no hay manera de modificarlo ¡ya fue!

Estoy contento, demasiado contento para lo que esperaba estarlo. Vos dirás que es una estupidez, pero me alegra el hecho de saber que en mi vida, hubo alguien que fue lo suficientemente importante como para que yo me meta en un bar a indagar si la persona que yo había creído ver, era quien yo quería que fuera, porque quería que fueras vos.

En estos casi diez años ¡DIEZ AÑOS! Muchísimas veces me acordé de vos – aunque suene demagógico – porque ha pasado mucha gente por mi vida, una vida casi como la de cualquiera, pero poca gente lo necesariamente importante. En aquellos años yo estaba en una etapa de descontrol y las mejores personas se te presentan en esos tiempos, sólo para que no puedas disfrutarlas como debieras. Como redactada por el viejo Murphy, es una ley a la que no se puede escapar fácilmente. De toda aquella gente que anduvo dando vuelta en esos tiempos fuiste la única con lo que me hubiera quedado. Y me dolió demasiado perderte, pero como te dije antes, eso no lo pedemos cambiar, no me interesa darle vueltas.

Vuelvo sobre mi alegría y me pongo contento de saberme lo mínimamente importante como para que vos te acerques a mi mesa a reprocharme que no te haya saludado y que, además, te quedes conmigo a charlar aunque más no sea durante dos minutos. Ha sido un orgullo demasiado grande, más de lo que mi corazón podría llegar a esperar. Que me contaras de tu vida y de tus hijos me hizo muy bien.

¿Te contó tu compañera el secreto que le confesé?

Yo no sé si voy a volver a tener la oportunidad de hablar con vos, o de tenerte sentada frente a mí con un café de por medio, ojalá que si, me gustaría contarte todo lo que hice este tiempo, me gustaría que me cuentes de tus gordos. Pero quiero que sepas algo: lamentablemente para vos, sos una de esas personas a las que se lleva grabada a fuego en uno de esos rincones más preciados del corazón. Que ni el tiempo, ni la distancia, ni las gentes pudieron con tu recuerdo. Y ya nadie más podrá. Y eso no es por una cuestión del destino, es una cuestión pura y exclusiva mía, dado que nunca me interesó olvidarte. Y no me interesa.

¿Te contó tu compañera el secreto que le confesé?

¿Te lo cuento yo?

El secreto fue que durante los últimos ocho años de mi vida, jamás me enamoré de alguien como de vos hace nueve.

Te dejo mis teléfonos y mi mail por si tenés ganas de usarlos, yo no creo que vuelva a sentarme en este bar, no lo sé. Siempre fui muy impulsivo y capaz que mañana me siente acá otra vez. Pero no lo creo viable.

Fernando A. Narvaez

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¡Salute Dominichi!

Posted by Fernando Narvaez en mayo 4, 2005

Cuando conocí­ a este sujeto, contaba con apenas 18 años. Hoy tengo 35. y como todas las grandes personas aparecen en el momento justo. Me lo presento un ex compañero de colegio que, al cambiarse de escuela, conoció al hermano. Vaya a saber uno por qué artilugio del destino me acerqué más a él que es dos años menor. Es un tipo que estuvo, está y ojalá siga estando. Estuvo con helados "Suigelinos" compartidos en una plaza cuando mi primera gran decepción amorosa. Estuvo con los goles del Enzo y está con los goles del Tecla. Sufrió conmigo con cada copa que les hizo levantar el Virrey a los primos bosteros y está con cada gol que le convierten al Pato. La final del mundial del 90, la vimos en la casa. Lloramos los dos juntos con Diego. El tipo siempre tiene una birra en el bolsillo par compartir con los amigos en desgracia que no tienen plata en su billetera. Creo que un Amigo no es el que pone las manos en el fuego por uno sabiendo que no se va a quemar. Estoy seguro que un Amigo de verdad es aquel que, aún sabiendo que se va a quemar no sólo las manos, las pone de todas formas. Eso hace a diario Dominichi conmigo. Espero algún dí­a saber corresponderle. El caso es que el tipo, hoy 4 de mayo, cumple años. Y no se le ocurrió mejor manera de festejarlo que organizando una lluvia de meteoritos. ¡UN GRANDE! Podrí­a contar más de mil cosas compartidas en estos 17 años, pero no creo que sea necesario. Hay cosas que me las guardo en la memoria del corazón que es grandiosa. Sólo quiero dejarle un gran abrazo y decirle:¡FELIZ CUMPLE, MORSA! Sabés que te quiero mucho y que contás conmigo siempre.

Fernando A. Narvaez

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