Podría llamarse GRACIAS
Publicado por Maldito Duende en Marzo 20, 2007
Y todo pasó como en un suspiro. El día más grande de nuestra vida es un recuerdo que nos acompañará en los corazones por el resto de nuestra existencia. Es una suerte que existan las filmaciones y las fotografías. En cuanto pueda volveré a ver la ceremonia religiosa ya que, si bien estuve ahí, juro que no la vi. El “Padre Marcelo”, a quien no sabremos jamás como agradecerle el gesto de viajar exclusivamente desde Córdoba para casarnos, le manifestó a los familiares y amigos presentes que los novios (Salo y yo), por sus caras, estaban como dicen en Córdoba: “Como palo de gallinero”. Te lo traduzco: todos cagados.
Muchas cosas y mucha gente a la que le debemos una gratitud inmensa. A mi familia, a la de Salo, a los amigos que con su colaboración hicieron que logremos no sólo el agasajo que soñamos sino que consiguieron que todo saliera mejor de lo planeado.
Dos personas y sus detalles: Mariana, amiga personal de Salo y hoy amiga personal mía, quien se erigió en una “Personal Wedding” de toda la cancha, recuperando, parando y distribuyendo la pelota por toda la cancha y pelando cebollas a troche y moche todo el viernes anterior. Gons: que para que tengas una idea de la magnitud de lo que hizo, fue quien puso la alfombra roja en la Parroquia San Roque, para que Salo llegue sin tropiezos hasta el altar. Además nos ayudó el sábado con la preparación de 20 docenas de empanadas de carne y trajo el vino desde Neuquén.
Más detalles: el relleno de mi madre, los matambres, sandwiches y pizzetas de mis
suegros, las bandejas de Susana y los centros de mesa de Estela y Mónica, Silvia y su torta, los Champagnes de Fabio, la caminata de Christian con las alianzas delante de la novia, mi hermana y su lectura, mi cuñado y su auto con moño, Rodrigo y su Uno de flete, Alfredo y sus fotos, Brenda y sus tarjetas. Los testigos del civil, Adriana, Mariana, Rodrigo, Gustavo y Daniel (que no pudo por trabajo) y la que decidió por “motus propio” no serlo. Los de la Iglesia: Silvia y (otra vez) Gustavo. Los que estuvieron en el civil y no en la iglesia, los que estuvieron en la iglesia y no en el civil, los que estuvieron en ambas ceremonias, los que no estuvieron en ninguna y sí en nuestros corazones.
Detalles y más detalles y los que seguro se me olvidan, sin ofender a nadie, claro.
Por todos estos detalles solo me resta agradecer eternamente a todos aquellos que con su presencia o ausencia nos apoyaron y nos impulsan a ser mejores personas día a día.
Y gracias a todos los bloggers por la paciencia de soportar mi ausencia en este medio
Salomé y Fernando
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