Entrevista
Publicado por Maldito Duende en Mayo 16, 2007
(Perdón Cervantes, García Márquez y Tolkien)
El tipo estaba como loco. La historia era simple: debía encontrar la esencia de sus palabras y sólo dejarse llevar por los impulsos de sus dedos sobre el teclado. Él sabía que podía escribir una buena historia, pero al mismo tiempo y producto de la desesperación, no lograba hilvanar tres palabras seguidas.
En el ambiente donde se encontraba, reinaba el desatino y la inseguridad, de paredes blancas y humos “nicotinosos”, la habitación arrojaba dudas y falta de certezas.
Todo era ondulante en su cabeza hasta que escuchó esos dos golpes suaves en la puerta que lo arrojaron bien lejos de todo aquel intento de concentración en pos de una buena historia:
- ¿Quién es? – gruñó desde el playón de su incertidumbre
- Buenas tardes, vengo por el aviso de Clarín– dijo de forma resuelta una voz desde atrás de la puerta
- ¿Aviso? ¿Clarín? ¿de qué cuernos me habla?
- ¿Usted no publicó un aviso en el “Gran diario argentino”?
- Dígame: ¿Usted toma estupefacientes alucinógenos?
- ¡No me conteste con una pregunta! Vengo porque sé que usted es autor, y yo soy el mejor protagonista de historias de todos los tiempos
- Intuyo que viene con el ego por el piso, ¿no es así?
- ¿Me va a abrir o no?
Incrédulo por lo que se le presentaba, el autor abrió la puerta del recinto. Se encontró con un sujeto que no valía su peso en “Patacones”; flaco como “pata e’ catre” y teniendo que pasar dos veces para conseguir una sombra más o menos digna, sus aires de redentor todo lo podían; vestido de impecable frac negro atropelló con su pie derecho el estudio del nuestro muy inseguro autor.
- ¿Supongo que me invitará a sentarme y me convidará con un whisky y un buen habano?
- Pero ¿de verdad te comiste que sos Groucho Marx?
- Digamos que si me dejo el bigote le pego en el palo
- Como vos digas, pero no tengo tiempo ¡vayamos al grano! ¿Qué es lo que venís a buscar?
- Ya le dije, soy el mejor protagonista de historias de todos los tiempos
- ¿No me digas? ¿Y qué te hace pensar que yo te necesito?
- Si hace cinco meses que no se le cae una idea, ¿o se piensa que la gente no se da cuenta de que sus páginas están teñidas de blanco pálido?
- Bueno… eso es producto de falta de inspiración y todos sabemos que la inspiración es como las mujeres, la indicada llega en el momento que uno menos la espera
- ¡Malas noticias, mi amigo! De quien usted me habla no es precisamente del género femenino, es del masculino y es precisamente su interlocutor, mi nombre es Inspiración
- ¡Ja! El síndrome del ego por el “Pen House” ¡Dejáte de joder, Vallejo!
- ¡De verdad! Así como me ve, fui muso inspirador y, a la vez, protagonista de las más increíbles novelas e historias que el mundo de la literatura haya podido inventar. ¿A ver si adivina?: “Encomendadlo a Dios, Sancho, que todo se hará bien, y quizá mejor de lo que vos pensáis, que no se mueve la hoja en el árbol sin la voluntad de dios”
- Pero… eso es un pasaje del Quijote de Cervantes
- ¡Exacto! Yo hacía el papel de la “hoja en el árbol”. Uno de mis papeles más importantes, ya que fue mi primer “bolo actoral” en una novela. Escuche este otro: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar esa tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.”
- Cien años de Soledad
- ¡Veo que ha leído! Yo fui uno de los diecisiete hijos del coronel
– Al menos veo que progresaste
- En realidad, lo hice para darle una mano al Gabo porque no le salían las cosas…
- Muy sensato de tu parte
- Mi mejor papel fue el siguiente, a ver si adivina: “¿Qué quieres decir? ¿Me deseas un buen día, o quieres decir que es un buen día, lo quiera yo o no; o que hoy te sientes bien; o que es un día en que conviene ser bueno?” ¡Y con esta lo agarré, seguro que no sabe!
- Ahí me cagaste… no sé quién es
- Gandalf el Gris en “El Hobbit”
- ¿Eh? ¡Gandalf es mi gato!
- Negativo. Gandalf es el mago de “El Señor de los Anillos”
- Bueno… ¡me harté! Mi gato también es mago porque rompe las bolas sin tocarlas. Gracias por su visita, deje su teléfono que por sí o por no… lo llamamos
El autor arrojó al individuo por las escaleras con una estampilla pegada en la espalda que decía: “Destinataria: Ana - Las Grutas - Patagonia Argentina”, y se sumergió, otra vez, en las penumbras “nicotinosas” de su habitación, buscando una inspiración femenina, digna de ser descubierta
Fernando A. Narvaez
Publicó Lady Blue
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Cuando en la esquina inferior derecha de la pantalla aparecía el cartel que anunciaba que ella estaba en línea, él sentía que la “cursilería” del mundo se hacía presente y lo pintaba de los más variados colores; rosas, rojos, amarillos, verdes y azules, giraban en un carrusel mágico de fascinación por su imagen y desesperación por no tenerla frente a sí. Fascinación que no lo deja de fascinar y la desesperación que termina por desesperada.